En una población que ha tenido un incremento importante en su demografía, no es de extrañar que los índices de criminalidad se eleven. No me alarma la espiral ascendente de violencia que se observa en esta ciudad de la que soy parte desde hace más de 20 años, lo que es preocupante son los mecanismos de disimulo que emplean funcionarios y políticos de primer nivel para no enfrentar y, sobre todo, aceptar esta situación que podría hacerles perder imagen y votos.

René Urrutia de la Vega, Fiscal General del Estado, niega que la fiscalía maquille cifras respecto a los crímenes cometidos en la entidad: “son cifras reales, nunca modificaremos ni mucho menos manipularemos nada, lo que es para bien o para mal se dará a conocer” (Agosto del 2017).

¿Usted está enterado de que a la fecha se han cometido 43 homicidios dolosos en Aguascalientes, de los cuales solo en el mes de julio hubo 13?!  No, seguramente no.

Es evidente que se están manejando posturas políticas de negación, encubrimiento y disimulo que puedan enturbiar las sacrosantas imágenes de nuestros políticos.

Me tocó vivir la rápida descomposición social de nuestra ciudad capital: Distrito Federal en ese entonces, hoy Ciudad de México, donde hubo un tiempo en el que no te preocupabas de traer tenis de marca que pudieran costarte la vida por quitártelos.

Alguien dijo (lamento no acordarme del nombre para otorgarle su debido crédito) algo así como que si no aprendemos de los errores del pasado estamos condenados a repetirlos y eso mismo está sucediendo en esta ciudad en la que, cuando me establecí, en  la nota roja de los principales diarios se publicaban robos de autoestéreos. Lo menciono como un claro símbolo de la seguridad que prevalecía.

Repito, así fue alguna vez el Distrito Federal, al que perdimos por el mismo fenómeno que hoy se vive en Aguascalientes: el empeño de los políticos en maquillar cifras y minimizar hechos que opaquen su imagen, su poder y su futuro político.

En Aguascalientes, “tierra de la gente buena” no pasa nada… aunque, de acuerdo a datos del INEGI, el porcentaje de muertes por suicidio con respecto al total de muertes violentas por entidad federativa, es de 7.4% en toda la República Mexicana y en Aguascalientes es del 11.5%.

De igual manera, la media nacional de muertes por accidentes con respecto al total de muertes violentas es de 68.1% y en Aguascalientes es del 82.3%.

Desgraciadamente, los datos  de Aguascalientes superan medias nacionales en los aspectos negativos: suicidios, abortos, divorcios, violencia intrafamiliar y embarazos adolescentes. Lo anterior, aunado a la intencional ceguera de las autoridades, convierten al estado en una bomba de tiempo que los políticos se pasan de mano en mano como una papa caliente esperando que el estallido le toque al de junto o al próximo…estallido que, por cierto, no los bañará de sangre a ellos sino a nosotros.

Para Centuria Noticias: Karla Roldán

k.roldan@centuria.mx

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