La ciudad es un espacio colectivo que debe pertenecer a todos sus habitantes. Sin embargo, vivimos en una ciudad donde los derechos de propiedad privada y el lucro están por encima de cualquier otro de nuestros derechos legítimos. En esta ciudad hay quienes han privilegiado el poder y el dinero por sobre los derechos de muchas otras personas.

La ciudad ha sido sometida a los caprichos de urbanizadores que no tienen interés alguno por la gente, así como de servidores públicos que, en el mejor de los casos, apenas son ineptos, pero que, en el más común de los escenarios, son corruptos.

El oriente de la ciudad es una de las zonas más vulnerables, cuyo desarrollo urbano ha provocado una serie de problemas sociales que frecuentemente rompen el tejido social. Las diminutas viviendas, sumadas a la falta de espacios públicos decentes provocan el pandillerismo. La mala planeación en cuanto movilidad ocasiona que las personas pierdan mucho tiempo y dinero para trasladarse a otros puntos, una situación que deprime y golpea fuertemente el bolsillo de las familias que menos tienen.

Hoy en día, la ciudad es para unos cuantos: unos cuantos que viven al poniente, pero que gozan del 80% del equipamiento urbano; unos cuantos que tienen acceso a un automóvil que les permite moverse por toda la ciudad y, gracias a ello, pasan más tiempo con su familia e, incluso, pueden trabajar y divertirse en sitios donde quizá no llega el transporte público. Esta ciudad es sólo para unos cuantos, hombres heterosexuales en su mayoría, que no tienen miedo de caminar en la calle y sufrir acoso, toqueteos o escuchar frases discriminatorias.

Sí: la ciudad es de unos cuantos, aquellos que pueden caminar sin problema alguno, incluso en las vialidades más deterioradas, pues no necesitan espacios especiales o estacionamientos amplios para bajar su silla de ruedas, esos mismos estacionamientos que casi siempre están ocupados por quienes no lo necesitan. La ciudad es para unos cuantos que pueden tener acceso a parques bien cuidados y seguros, donde sus hijos juegan alegremente.

Por estas razones, me dirijo a todos aquellos que no tienen acceso a la ciudad para decirles que es tiempo de hacer de Aguascalientes su ciudad, porque es imperativo y es su derecho.

Para Centuria Noticias: Daniel Figueroa

figueroa.jd@gmail.com

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