En Bolivia se tiene la costumbre de velar a sus muertos por hasta dos noches seguidas, sin embargo, por el coronavirus han tenido que cambiar la forma de despedirse de los difuntos.

Las personas se han visto obligadas a tener que hacer velorios rápidos y los entierros son con un acceso limitado de personas para cumplir con la cuarentena.

Incluso hasta los trabajadores de empresas fúnebres que cargan los ataúdes se han tenido que poner máscaras antigás.

Foto: Reuters

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