Sólo hace unos años, tanto Brasil como Venezuela estaban creciendo a un ritmo muy acelerado, que se tradujo en una fortaleza para su moneda, tanto en el continente americano como fuera de él. En la actualidad, los gobiernos de ambos países están luchando por mantener el poder en su país.

Ambas naciones, manifiestan similitudes. Como sabemos, casi todos los políticos en Brasil son investigados por corrupción, mientras que el gobierno de Venezuela se enfrenta al alboroto público por el mal gobierno y una economía decreciente.

Por muy desiguales que se consideren, ambas crisis en realidad tienen bastante en común y las semejanzas nos dicen una o dos cosas sobre el estado de la democracia y la política en América Latina. Brasil y Venezuela actualmente se enfrentan a la corrupción política y, con ella, a las promesas no entregadas de la democracia de cada uno de los gobiernos. Además, sufren no sólo de los gobernantes corruptos, sino de la corrupción estructural que absorbe sus sistemas políticos.

Si comparamos ambos países se puede decir que la situación de Venezuela es peor que la de Brasil: la escasez de alimentos y la inflación han creado una crisis humanitaria que ya se está derramando sobre las fronteras del país, causando tensión en las ciudades fronterizas brasileñas y colombianas. Cabe destacar que el ejército de Venezuela se ha encargado de administrar las importaciones de alimentos y el suministro e ellas, hasta el punto de administrar largas colas de supermercados.

Hay una frase muy cierta del general Cliver Alcalá de Venezuela: “La comida es un negocio mejor que las drogas.” Habría que preguntarnos si este negocio se podría volver mundial.

Para Centuria Noticias: Mireya Sandoval / Germán Gis

m.sandoval@centuria.mx / g.gis@centuria.mx

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