Partidazo que se vivió la noche de este miércoles, en los cuartos de final de la Copa MX entre el Club América y las Chivas de Guadalajara, a pesar de verse opacado por los actos del árbitro Francisco Chacón en el terreno de juego.

Remontémonos años más atrás, cuando Francisco Chacón, abordo de una camioneta en la que viajaban varias personas, aceptó que a los equipos de la sultana del norte “siempre les va bien cuando les pita”, mientras argumentaba el pase a finales de Tigres en aquel entonces, después de los cuartos de final y semifinales ante los Tuzos del Pachuca y el Querétaro, respectivamente. No olvidemos tampoco el arrebato que tuvo Chacón luego de que no se le concediera arbitrar la final de ese torneo, que a juicio lo tenía más que merecido.

Es aquí cuando emerge la incógnita: ¿por qué? ¿Por qué un árbitro que se ha visto envuelto en acciones de esta naturaleza se hace acreedor a pitar un partido que, más allá de ser cuartos de final, se trata de clásico nacional, al que los reflectores nacionales y quizá internacionales dirigen su atención?

La burla hacia el técnico del Club América, Miguel Herrera, al imitar su postura luego de los reclamos que manifestara segundos antes; las palabras soeces que, en plena era tecnológica, ya no se pueden esconder en el terreno de juego y, por si fuera poco, salieron a la luz en plena transmisión en vivo a nivel nacional. Son sólo una muestra de las tantas acciones que el silbante tuvo en el clásico nacional.

Y es que es normal ver comentarios de este tipo en plena calentura del partido, pero ¿de un silbante hacia los jugadores y el cuerpo técnico?

La comisión disciplinaria ya ha difundido un comunicado a través del cual da a conocer que el silbante será investigado por sus acciones. En este sentido, esperamos que sea de forma tajante y sean considerados ya los incidentes anteriores en los ha estado involucrado este silbante. Aunque el VAR haya entrado al futbol mexicano, estas conductas no pueden existir en una justa deportiva, pues anula el espíritu del juego limpio, que se honra partido a partido en una ceremonia que encabezan niñas y niños, poco antes del silbatazo inicial. Todos la conocemos: en esta ceremonia, un niño entrega el balón al árbitro central, mientras les pide a todos -futbolistas, cuerpo técnico, árbitros y espectadores- a jugar limpio y tener un comportamiento digno de una justa deportiva. No sirve de nada, entonces, honrar este espíritu deportivo, cuando luego del silbatazo inicial el carácter honorable del partido desaparece por parte, además, de quien se encargará de ejercer justicia en el encuentro futbolístico.

 

Para Centuria Noticias: Eduardo Luévano

e.luevano@centuria.mx

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here