México tiene el primer lugar en embarazos de adolescentes y Aguascalientes es el tercer estado de la República con el mayor número de embarazos en niñas de entre 12 y 14 años.

Apenas hace 10 años, en el 2007, Aguascalientes ocupaba el lugar número 22 en embarazos adolescentes, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

¿Qué cambió? ¿Por qué las cifras se dispararon de una manera tan alarmante? A decir del DIF municipal, la mayoría de estos embarazos se concentran en el oriente de la ciudad: Villas de Nuestra Señora de la Asunción, Los Pericos, Guadalupe Peralta, Fraccionamiento Morelos, etc. Para nadie es un secreto que estas son las colonias con mayor índice de pobreza, violencia y marginación de la ciudad, donde se cometen un promedio de tres ilícitos al día, incluyendo la violación sexual.

En Aguascalientes se calculan alrededor de 40 mil hogares con hacinamiento, lo que acarrea violencia familiar, disfunción y promiscuidad.

En el 2016, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) anunció con bombo y platillo la creación del programa “Cuarto Rosa”, mediante la entrega de subsidios federales para la construcción de una recámara para uso exclusivo del sexo femenino, niñas, adolescentes o mujeres de la tercera edad “con el fin de preservar la intimidad, la estima, la auto realización de la mujer que tiende a ser la más dañada cuando se vive en hacinamiento”. Seguimos esperando.

Hasta octubre del 2017, en Aguascalientes, se habían presentado 184 denuncias por violación, y se calcula que la cifra negra (violaciones no denunciadas) es de más del 90%, lo que significa que de 10 personas violadas, solo una denuncia. Y la mayoría de los abusos sexuales no denunciados ocurre precisamente en el caso de las víctimas menores de edad ya que el 75% de los perpetradores son parientes o amigos de la familia.

Los casos de delitos sexuales en el 2017 fueron más de 500: corrupción de menores, hostigamiento sexual, atentados al pudor y estupro.

Llama la atención que los y las especialistas en la materia, hablen de “falta de información sexual”, “poca apertura de los padres de familia para tratar temas sexuales” y no se toque el punto medular del asunto: si hay una menor de edad embarazada, HAY UN DELITO.

Para Centuria Noticias: Karla Roldán

k.roldan@centuria.mx

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