Traigo a la mesa tres datos que me ayudaron a ver de manera más clara la pintura económica del estado. El primero de ellos es que Aguascalientes se posiciona como la quinta ciudad con más horas trabajadas, rondando en 45 por semana. Bien vale la pena aclarar que hay una diferencia entre horas trabajadas y productividad, pero es interesante ver que muchos de los países más avanzados se están moviendo a jornadas laborales más cortas, pues resultan ser más productivas. Por ejemplo, en Dinamarca y Noruega se trabaja alrededor de 36 horas semanales y en estos mismos países están considerando una reducción de días laborables. Sin embargo, en Aguascalientes se trabaja en promedio 45 horas semanales, lo que significa que somos un estado en el que se trabaja mucho, independientemente de la productividad.

Segundo, el crecimiento de nuestra entidad en los últimos quince años superó la media nacional casi siempre por el doble, pero en algunos años por mucho más, como en 2016 cuando creció 11.2 por ciento. Este dato nos dice que el estado es un ejemplo de productividad y crecimiento a nivel nacional. Es decir, en Aguascalientes trabajamos mucho y el estado crece mucho, somos productivos.  Aquí vale la pena hacer otra pequeña aclaración para decir que más del 70% de la producción bruta del Estado se lleva a cabo en tan solo 177 empresas, las cuales emplean a 251 personas o más, y donde se incluyen las grandes empresas de capital extranjero.

El tercer dato tiene que ver con salarios, y aquí me encontré con que el salario promedio en nuestro estado es más bajo que el nacional. Aguascalientes cuenta con un salario nominal promedio asociado a trabajadores asegurados de 352 pesos diarios, comparado con el promedio nacional de 372 pesos. Como diría Jesús Álvarez, esto es especialmente preocupante ya que México no se distingue por tener salarios altos. Para contrastar, podemos observar que los salarios diarios de dos entidades con menos horas trabajadas por semana, la Ciudad de México (44 horas semanales) y Campeche (43 horas semanales), son de 464 y 420 pesos respectivamente. Y si se habla de crecimiento, ni se diga, pues Campeche decreció 10.5 puntos porcentuales en 2017 y la Ciudad de México tampoco le llegó al 3.7 por ciento de Aguascalientes, obteniendo un 2.8 por ciento durante el mismo año.

Para concluir, estos tres indicadores nos pintan como una de las entidades más productivas del país, con gente muy trabajadora, que no ve los frutos de su esfuerzo reflejados en su recibo de nómina. Dicho de otro modo, desde la gerencia hasta el piso de fábrica se trabaja duro y por poco dinero. Tenemos un modelo económico no inclusivo, que cuenta con una alta integración al mercado global, donde gran parte de las actividades productivas y el usufructo de las mismas están destinadas a la exportación, sin integrarse de manera profunda al mercado local.​  De la misma manera, parecería que en Aguascalientes hay dos tipos de empresas, aquellos monstruos fuertemente integrados al mercado global que podrían pagar más pero no quieren, abusando de un mercado laboral deprimido, y otras empresas que, aunque quisieran, no podrían pagar más, pues su modelo de negocios depende de bajos salarios.

Para Centuria Noticias: Daniel Figueroa

d.figueroa@centuria.mx

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