(Imagen de la taza tomada de la página https://amordelbueno.net/60-large_default/taza-soy-el-puto-amo.jpg)

Hace algunos días, la Real Academia de la Lengua Española (RAE) resolvió algunas dudas respecto de la validez, uso y significado de las palabras putomal y putamente a través de @RAEinforma en Twitter. Este hecho sorprendió a algunos usuarios, que esperaban un rechazo hacia dichos vocablos y no un reconocimiento a su existencia y validez. Lo anterior llevó a que en diversas páginas, como Milenio y Radio Fórmula, se afirmara que la RAE había reconocido el uso de puto como adverbio y prefijo intensificador, con base en la respuesta que dio en Twitter: “En ese registro juvenil de España, además del adverbio «putamente» (‘muy’: «putamente mal»), se registra el uso de «puto» como prefijo intensificador.”

Lo cierto es que la RAE no ha manifestado su posición a través de algún comunicado oficial, muy probablemente porque es innecesario y sobre todo porque esta voz ya está registrada en la última edición del Diccionario de la Lengua Española (DLE): “3. adj. malson. U. para enfatizar la ausencia o la escasez de algo. «No tengo un puto duro».” Afirmo que un comunicado de esta naturaleza es innecesario, porque las extensiones funcionales y semánticas del vocablo puto son ya muy evidentes, no sólo en España, sino en otros países de habla hispana, como México. Así, lo único que la RAE ha hecho es registrarlo como voz válida en el DLE, desde mucho antes de que se hiciera pública a través de la duda de la usuaria de Twitter. En otras palabras, sí, desde hace mucho tiempo podemos putear a gusto, en la vida real o en la vida virtual, pero vale la pena detenernos en la discusión que generó el adjetivo puto.

Contrario a lo que piensa el común denominador de la gente, el trabajo de la RAE consiste en documentar lo que hacen los hablantes y, con base en esta documentación, formular reglas de uso. Asimismo, a partir de la descripción científica de la lengua española, es decir, del estudio del funcionamiento de la lengua española, la RAE también formula reglas de uso del español. Dicho de otro modo, la RAE está muy lejos de ser un agente de policía que nos diga qué hacer y qué no hacer con la lengua española, aunque así lo parezca.

Es cierto que existen fenómenos del sistema lingüístico que la RAE rechazará, para luego imponer una regla de uso, pero esto se debe a que dicho fenómeno violenta de alguna manera el funcionamiento de la lengua española como sistema lingüístico. Un ejemplo en este sentido es la falta de concordancia, como en “El suéter blanca de Juan son muy bonitas” en contraste con “El suéter blanco de Juan es muy bonito”. Además, la RAE, como todos lo sabemos, regula la ortografía de nuestra lengua, aunque vale la pena señalar que las reglas ortográficas (el uso de la <c>, <s> o <z>, por ejemplo) no necesariamente corresponden con reglas lingüísticas.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando la RAE reconoce que puto puede ser un prefijo intensificador o un adverbio? Este hecho lingüístico es diametralmente distinto a un caso de falta de concordancia como el que ilustré, porque el término desarrolla una extensión de significado y de función gramatical. Esto no es un fenómeno extraño, como lo evidencia el comportamiento de una palabra como vía, que de sustantivo “La vía del tren” se convirtió en preposición “Viajé a Aguascalientes vía Ciudad de México.”; sin embargo, el nuevo comportamiento de la palabra no necesariamente supone la desaparición de la utilización original, pues ambos usos pueden convivir sin problema alguno, en tanto que el vocablo desempeña significados y/o funciones diferentes. Esta precisión es necesaria, pues una nota del diario 24 Horas señala que el significado intensificador de puto dejaría de lado su carácter como adjetivo peyorativo, pero esto es falso: ambas funciones y significados pueden coexistir sin problema alguno.

Así pues, el hecho de que la RAE le haya otorgado validez a la palabra puto como adverbio o prefijo intensivo, en cierto modo, carece de relevancia para el común denominador de los hablantes, porque es un uso que ya le daban desde hace mucho tiempo. Lo cierto es que, después de todo, el reconocimiento de la RAE, por ser un órgano colegiado, le otorga legitimidad a estos supuestos nuevos uso de puto. No está de más indicar que este carácter legitimador que posee la RAE se hará presente una vez que se ponga de manifiesto el arraigo que le den los hablantes a alguna palabra, expresión o función gramatical novedosa o aparentemente novedosa.

Respecto al empleo de puto como prefijo, me parece que aún no tiene el mismo arraigo en México como sí lo pudiera tener en España, al menos no me viene a la mente ningún ejemplo en concreto. En Twitter hay algunos muy simpáticos, “Me putoencanta la RAE” sería uno de ellos. El significado de este nuevo prefijo puto– con valor intensivo o enfático, entonces, sería muy parecido al significado que expresaría el prefijo des– en palabras como desangrarse, ‘sangrar intensamente’, o desvelarse, ‘estar en vela prolongadamente’. Por lo tanto, “Me putoencanta la RAE” sería ‘Me encanta enormemente la RAE” y lo mismo para el ejemplo “Soy el puto amo” que equivaldría a afirmar “Soy el amo que está por encima de todos”, algo por demás sorprendente, pues un vocablo con significado negativo pasa a adquirir una esfera denotativa altamente positiva. Además, este fenómeno –el que un vocablo negativo adquiera valores positivos– aún no ha sido explicado con claridad por los lingüistas.

Por otro lado, el adverbio “putamente” se comporta como cualquier otro adjetivo derivado en –mente. Justo como lo señala @RAEinforma, es una formación válida, el sufijo –mente toma como base adjetivos en su forma femenina: malamente, clara-mente, cotidiana-mente y, por lo tanto, puta-mente. Estos derivados suelen expresar el significado ‘de manera X’, donde X corresponde con el adjetivo en turno, de acuerdo con los ejemplos que cité: malamente, ‘de mala manera’; claramente, ‘de manera clara’; cotidianamente, ‘de manera cotidiana’. Así pues, putamente, sería ‘de manera puta’, pero lo interesante de este adverbio es que el hablante puede elegir uno de entre todo el abanico de significación que ofrece la palabra puto o puta: si alguien eligiera el significado peyorativo, entonces putamente será ‘hacer algo de manera puta’, pero en sentido igualmente peyorativo; por el contrario, si un hablante optara por el valor enfático del vocablo puto entonces el significado resultante sería como lo propone @RAEinforma, es decir, “putamente” sería ‘muy putamente mal’.

Me parece que en el español de México aún no empleamos de manera cotidiana el prefijo puto, pero sí están muy presentes las extensiones de significado en el adjetivo puto, pues ya no solamente denota a la persona que ejerce la prostitución o, por otro lado, a un homosexual, sino que se ha convertido en un vocablo para expresar meramente denuesto o desagrado. Y, claro, también con la connotación positiva, como en “Soy el puto amo”.

Esta discusión, indudablemente, revive la vieja discusión del “¡Ehhhhhh, puto!” acuñada en el futbol mexicano, para el momento en que el portero –y prácticamente cualquier jugador– despeja la pelota. Recordemos que esta expresión fue calificada como homofóbica, en tanto que comprendía un insulto para la comunidad homosexual; sin embargo, esta afirmación ignoraba las extensiones de significado que ya había desarrollado el adjetivo puto, pues para cuando surgió el “¡Ehhhhhh, puto!”, el vocablo puto ya se empleaba como una expresión de denuesto aplicable a cualquier persona, independientemente de sus preferencias o actividad sexuales. Eso sí, puto, sea enfático o no, conserva su carácter soez. En este sentido, creo que aún está lejos de ser ampliamente aceptada como ya ocurrió con palabras como “güey”. Habrá que esperar algunos años a ver lo que ocurre.

Para concluir, en efecto, podemos putear con gusto desde hace mucho que la RAE reconociera el significado enfático de la palabra. No hay que dejar de lado que los hablantes, aunque no lo percibamos, siempre iremos dos o tres pasos adelante de la RAE, pues la tarea de este organismo es dar cuenta de lo que hacemos nosotros con lo español no necesariamente al revés.

 

Para Centuria Noticias: Aldo García

a.garcia@centuria.mx

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