Hace años que se nos ha aferrado el miedo a muchas personas a la hora de arreglar nuestros celulares en la Plaza de la Tecnología. Y no es para menos: la malísima fama que tienen es culpa de ellos mismos: mal servicio, no cumplen lo que prometen, cobros excesivos… Ni siquiera son inventos, pues casi todos hemos tenido malas experiencias en estos locales: desde una garantía no cumplida, un mal arreglo o incluso caer en la estafa e incluso el robo en algunas otras ocasiones.

Y es que pienso que va en decadencia. Se está convirtiendo en un lugar de desconfianza y no sólo para los que pudiéramos requerir de un servicio. He visto muchísimas quejas en diferentes grupos de Facebook acerca de que los propios empleados de los locales les roban a sus dueños. No sé cómo funcione realmente la manera en que acaso operen los empleados, pero no hay que ser un experto vivido en el tema para saber que esta situación da una muy mala imagen.

En lo que a mí respecta ir a la Plaza de la Tecnología era solamente para dos cosas: comprar una funda y una mica para mi celular o irme de friki al segundo piso, área en donde se ubica la sección de juegos, cómics, es decir, lo normal para los fanáticos de estas artes.

Aclaro, estoy seguro que hay muchísimos locales que trabajan de forma muy honesta. No quiero que manifestar una suerte de enérgico odio hacia la Plaza de la Tecnología, al afirmar que toda la gente de ahí es mala, tan mala que les quita los dulce a los niños. Por supuesto que sería un error afirmar una declaración de esta índole. La cuestión es que sí odio que no puedas confiarle tu celular o cualquier dispositivo electrónico a alguien de ahí sin temor a que pueda ocurrir algo no deseado. Por eso mismo en los años que desafortunadamente he tenido que ir me he hecho con alguien de confianza a la hora de arreglar las cosas, pues cumple las garantías que promete, aunque -para ser sincero- nunca las he necesitado (sólo para cambiar una mica debido a que compré una que no era para el modelo del celular que tenía).

Me refiero al local número 72 y podemos acceder a él por una de las entradas de la calle 5 de mayo, en el cual el encargado es Adolfo Esteban Meraz Colin, quien se dedica a la venta y reparación de accesorios y celulares. Llevo bastante tiempo confiándole mis aparatos electrónicos e incluso los de mis amigos, porque realmente hace un buen trabajo. Ha sido el único locatario a quien le he confiado mi celular, sin miedo a que le “falten piezas” después o que tenga un mal funcionamiento. Incluso, ha sido bastante sincero en decirme si mis equipos o accesorios ya no tienen arreglo, en lugar de querer sacarme dinero y ya después decirme que no hay arreglo. Lo mismo ha sido con los equipos de mis amigos.

Ahora, seguramente hay más personas confiables, pero yo que ya he encontrado a mi “reparador” pues estoy en esa situación de: “Ya ni le muevas que aquí estamos bien”. Así que tengan muchísimo cuidado con los locales que ofrecen sus servicios, no se dejen llevar por esa seductora voz de “Pásele, güerito: micas, fundas, celulares.” Yo sé que es difícil no dejarse atraer por semejantes líricas de vendimia, así que seamos fuertes y encontremos a alguien de confianza. Estén al pendiente de la piratería que también está a la orden del día, muchos productos pudieran verse originales, pero realmente están más manipulados que las maquinitas de peluches. Evitemos que la Plaza de la Tecnología caiga en la decadencia y mala reputación que ha adquirido en otros estados. Démosles una lección a esos locales antes de que se hagan mafias de robos y apoyemos a los buenos locatarios como Adolfo a hacer esto posible.

 

Para Centuria Noticias: Axel García

s.garcia@centuria.mx

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