Foto de José Juan Figueroa

En Aguascalientes, la esperanza de vida es de 77 años y para muchos adultos, buscar un empleo formal después de los 35 es muy difícil, y después de los 45 casi imposible. Esta desafortunada situación no solo está normalizada en las prácticas diarias de contratación de la industria privada, sino que se encuentra avalada, o por lo menos ignorada, por organismos oficiales como el Portal del Empleo, donde las ofertas que presentan requisitos de edad abundan.

La discriminación en base a edad, como cualquier otro tipo de discriminación, es ilegal en México y se encuentra definida en la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación (LFPED), aprobada en 2014 por el Congreso de la Unión. Esto se debe a que una característica como la edad, el color de piel, el sexo o la raza, son condiciones sobre las cuales las personas no tienen control y que no están relacionadas con su capacidad de cumplir un trabajo. En muchos países es incluso ilegal preguntar la edad o fecha de nacimiento durante el proceso de entrevistas, y para trabajos donde se necesita a alguien de cierta edad, como lo podría ser un papel de televisión o de cine, solo se pide “que parezca de tal o cual edad”.

Desgraciadamente, en Aguascalientes esta práctica deja a una gran parte de la población económicamente activa en una severa desventaja. Por el lado individual, los empuja a autoemplearse o a buscar trabajo en la economía informal y con lo que respecta al hogar, puede ocasionar que los miembros más jóvenes dejen sus estudios para poder ayudar en el gasto familiar, dejándolos sin la posibilidad de continuar sus estudios y reproduciendo graves situaciones de desigualdad.

Esta tragedia normalizada no solo afecta a la fuerza laboral. En el grupo etario de 35 años en adelante hay por lo menos 400 mil miembros productivos de la sociedad, muchos de los cuales ni siquiera pueden acceder a entrevistas para ser evaluados por sus capacidades. Es decir, al momento de limitar, mejor dicho, de discriminar en base a edad, las empresas dejan a un lado a más de la mitad de la fuerza laboral para elegir candidatos.

¿Cómo responderíamos al leer una oferta de empleo que diga “Solicitamos: Vendedor de Refacciones, tez: blanca, de preferencia güero?”. Con esa misma aversión que causa semejante aberración debemos de responder a las ofertas laborales que discriminan por edad.

Para Centuria Noticias: Daniel Figueroa

d.figueroa@centuria.mx

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