La Suprema Corte de Justicia ha avalado la constitucionalidad del matrimonio igualitario. Las respuestas en diferentes Estados no se han hecho esperar. En Aguascalientes, el Congreso se ha mostrado como un órgano escindido, incapaz de hacer resonancia a las legislaciones que han sido decretadas no sólo a nivel nacional, sino a nivel internacional, pues las comisiones encargadas de discutir la constitucionalidad del mismo, lejos de trabajar en equipo con los miembros del Congreso, han trabajado de manera aislada, deslindándose de la discusión. Esto evidencia una falta de acuerdo entre las distintas facciones que constituyen al Congreso y muestra, además, la incapacidad por parte de los políticos para trabajar como un verdadero grupo parlamentario.

Aunado a esta falta de acuerdos, arribó al estado de Aguascalientes el llamado Camión de la Libertad, que se ha convertido en uno de los estandartes del Frente Nacional por la Familia, una agrupación que se ha opuesto, entre otras iniciativas, a la constitucionalidad del matrimonio igualitario. La llegada de este camión, respaldada aparentemente por el Partido Acción Nacional, coincide con la discusión del asunto en el Congreso.

Un hecho irrefutable es que la sociedad cada vez ha mostrado mayor apertura hacia la diversidad sexual y el acceso a derechos que antiguamente sólo estaban disponibles para las parejas heterosexuales. Incluso, algunos miembros de los grupos más conservadores han reconocido que la constitucionalidad del matrimonio igualitario no supone un atropello a la imagen del matrimonio tradicional, es decir, no afecta la decisión que toma una persona en relación con su vida.

Evidentemente el Congreso debe escuchar las distintas posturas que existen en torno a las situaciones, problemáticas e iniciativas que afectan a Aguascalientes; sin embargo, no deja de ser preocupante la violencia y cerrazón de algunos de los dirigentes del Frente Nacional para la Familia, en específico Juan Dabdoub Giacoman, quien recientemente en un acto de intolerancia hizo callar –tapándole la boca literalmente– a una mujer que le preguntó su opinión acerca de la homofobia. Lo más grave es la renuencia de este personaje a asumir la responsabilidad del acto y argumentar que el hecho fue un accidente.

En contraposición a estas actitudes, los grupos liberales y con mayor apertura demandan hoy más que nunca la pluralidad: lo que menos necesitamos en este momentos son actitudes de intolerancia.

Para Centuria Noticias: Alejandro Moreno / Germán Gis

a.moreno@centuria.mx / g.gis@centuria.mx

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