La inflación arrojó el nivel más elevado en 16 años, alcanzando un 6.17% a la fecha,  según datos del INEGI.

Es bien sabido que las crisis económicas de un país afectan, básicamente, a la clase media. No a la clase que tiene millones en respaldo económico, e inversiones dentro y fuera del país. Tampoco a aquellos de los más necesitados que siempre lucen igual de fregados en prosperidad que en pobreza.

Afecta a esa bien llamada clase media.

A esos que al final de equis años de trabajo  han logrado hacerse de una casa de pocas habitaciones, un coche a crédito, vacaciones dentro del país cada tres o más años, usando gran parte de su ingreso en alimentos y pagando casi todo a mensualidades. Esta clase media se balancea en un equilibrio tan precario que el más ligero soplo la desestabiliza; y si hablamos del huracán económico que venimos sufriendo desde hace tantos años, entendemos ese aire de desánimo que se respira hoy.

Caras preocupadas a donde voltees, miradas desconcertadas, ceños fruncidos, pláticas reiterativas que retratan el vacío social y político al que nos ha llevado nuestro propio voto. El voto, principalmente, de la clase media…esa que, a final de cuentas, sufre la peor parte de la crisis y sostiene a este país que un puñado de gente ha logrado llevar al extremo.

¿Qué sigue? ¿A quién le vamos a apostar ahora?

¿Hasta cuándo vamos a seguir moviéndonos al ritmo que nos toque el gobierno en turno?

¿Cuándo vamos a tener los arrestos que un día hicieron de nosotros un pueblo libre de soberanías extranjeras y que ahora sucumbe en las manos de mexicanos tan mexicanos como nosotros pero que no han dudado en sacrificar a su sangre para llenar sus cuentas?

¿Qué o quién nos falta para gritar basta?

Convirtamos esta apatía en fiesta brava.

Para Centuria Noticias: Karla Roldán

k.roldan@centuria.mx

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here