Un medio informativo llama al municipio a “no perder los cruceros”.

Con qué facilidad se juzga y se ataca a personas que están tratando de ganarse unos pesos.

Dicho medio afirma que los traga-fuego utilizan un “lindo pretexto” para su actividad y dicho pretexto es “ganarse la vida”. Afirma que ganan dinero de manera fácil y sin esforzarse. Y todavía se atreve a hacer predicciones del tipo de que estas personas van a comenzar a dar cristalazos y a incendiar coches.

Es lamentable el grado de inconsciencia social que denotan afirmaciones de este tipo, que obviamente provienen de alguien que no tiene la más remota idea de lo que es pasarse 12 horas de pie en medio del tráfico y con cualquier clima. De alguien que tranquilamente afirma que los traga-fuego tienen una manera “fácil” de ganarse la vida y nunca se ha asomado a la boca de estas personas para constatar la terrible destrucción de mucosas y dientes que les ocasiona el petróleo o la gasolina, por no hablar de la toxicidad de los vapores que llegan a sus pulmones. ¿Le parece fácil?

Me encantan los que se auto-nombran consejeros de las autoridades y les indican qué hacer. No aconsejan, ordenan mano dura para estos “delincuentes”. Permítame decirle que estas personas, por más que ofendan su sensibilidad visual, no están delinquiendo, quien intenta delinquir es quien “ordena” que no se les permita instalarse. El delito se llama boicot: “Exclusión de toda relación comercial o social que se impone a un individuo…” y el boicot social debería aplicarse a quien no tiene conciencia de la profunda miseria en la que se encuentran sumidas estas personas y se limita a hacer una crítica destructiva y no propositiva.

Todo aquel que instaure medidas represivas hacia una sociedad indefensa y minoritaria recibe diferentes apelativos, no muy agradables pero muy ciertos: autocrático, despótico, dictatorial, tirano… y cobarde…entre otros

Para Centuria Noticias: Karla Roldán

k.roldan@centuria.mx

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