Juan Manuel Ponce Sánchez, magistrado presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Aguascalientes, informa que anualmente hay, aproximadamente, 1800 matrimonios y más de 2000 divorcios.

Es indudable que nadie se casa pensando en que va a divorciarse, sin embargo sucede.

Las causas más comunes de divorcio incluyen adulterio, violencia verbal o física,  adicciones o, simplemente, el amor se acaba.

El impacto de un divorcio en los hijos es lo que más detiene a las parejas a continuar una relación en la que ya no existe ni amor ni interés, sin embargo no toman en cuenta el daño emocional que se les provoca a los hijos que viven en un medio en el que aunque no haya violencia, hay una evidente falta de amor que no propicia un entorno agradable y sano para ellos.

Un padre o madre que no es feliz con su pareja lo reflejará en todos sus actos y esto permeará negativamente en la conducta de los hijos.

Un divorcio sacudirá emocionalmente a los niños y los adolescentes por un periodo de tiempo,  un mal matrimonio los afectará por el resto de su vida.

Si no eres feliz en tu matrimonio, seguramente tus hijos tampoco lo son.

Vale más un buen divorcio que un mal matrimonio.

Para Centuria Noticias: Gaby Escalante

g.escalante@centuria.mx

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