Los medicamentos abortivos, como el Misoprostol y la Mifepristona, se venden sin receta médica, lo que ha incrementado el número de abortos en el Estado, sobre todo en menores de edad.

Hay que tener en cuenta que específicamente el Misoprostol es un medicamento indicado para la prevención y tratamiento de úlceras gástricas y duodenales, lo que hace más fácil que cualquiera lo tenga a la mano sin generar sospechas. Tanto así, que Carlos García Villanueva, coordinador del Frente Nacional por la Familia, pidió al Secretario de Salud del Estado que este medicamento sea controlado y se expenda sólo con receta médica.

Ahora bien, antes de pronunciarnos a favor o en contra del aborto, debemos pronunciarnos a favor de la información para nuestras jovencitas respecto de las consecuencias que puede tener para su vida y su salud la ingesta de dichos medicamentos.

El misoprostol puede producir arritmias, depresión y hemorragias vaginales graves que pueden causar la muerte por rotura uterina. Si el aborto no se produce, el bebé puede tener malformaciones o falta de miembros.

La mifepristona tiene, entre sus efectos secundarios, infecciones virales, síncope, endometriosis, disminución de hemoglobina, hemorragias severas, taquicardia e incluso la muerte.

Ya que en todas las pastillas abortivas se utilizan altas dosis de hormonas, éstas pueden generar obesidad, trastornos hormonales e infertilidad.

Es importante que, independientemente de los juicios morales que implica un aborto, se le informe a nuestros adolescentes de cuáles pueden ser las consecuencias a corto y largo plazo de su decisión.

 

Para Centuria Noticias: Gaby Escalante

g.escalante@centuria.mx

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