Yo nací, al igual que mis hermanos, de una granada, fruto de un árbol, ubicado en lo profundo de un jardín secreto, enclavado en algún lugar de oriente, al que se llega luego de un viaje a las entrañas mismas de la tierra. Las granadas que ofrece este árbol son de un rojo vivo, jugosas y refrescantes.

Cada tres años, empero, de las granadas del árbol no surgen granos sino hombres que, dependiendo del tiempo de exposición que se haya tenido al sol o a la luna, o la cantidad de agua y fuego que hayan templado al tronco y la raíz del árbol, serán altos, bajos, morenos, amarillos, o de tez blanca como la leche.

Yo nací de una granada durante el mes de junio. Algunos los hace en septiembre y otros lo hacen en primavera; es parte del ciclo de la vida. La granada de la que nacemos tiene un aroma muy penetrante que se impregna en nuestra piel y que se puede percibir, dicen, cuando nos encontramos de cerca; lo que hace que los no nacidos de granadas nos miren de una forma extraña.

Esta es una de las maneras que tenemos para reconocernos: nuestro aroma. La otra manera es el brillo particular que tenemos en los ojos, ligeramente distinto en apariencia al de los demás y apenas perceptible, pero significativamente diferente en nuestra capacidad para ver las cosas. Dicen que ese brillo es producto del jugo de la granada y que, así como el aroma, es otro rasgo que permite identificarnos.

El árbol del que nacimos, de tronco grande cual columna griega, es más antiguo que la humanidad misma y, por ello, necesitamos aprender a reconocer a nuestros hermanos pues, al salir todos de frutos y temporadas diferentes, nos desperdigamos con el viento por el mundo, pues el jardín es nuestro lugar de nacimiento, mas no de residencia.

Yo nací de una granada roja una lluviosa noche de verano.

Era viernes.

Para Centuria Noticias: Alfonso Díaz

aldacros@gmail.com

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Nacido en la ciudad de México, Luis Alfonso Díaz de la Cruz fue adoptado por la ciudad de Aguascalientes cuando apenas contaba tres años. Desde entonces se ha dedicado a crecer y a cuestionarlo todo. Se formó como psicólogo y terapeuta bioenergético y psicocorporal y ha ejercido desde el año 2009 en consulta privada, en el sector público y como docente. Es también Médico de la Risa, conferencista, ilustrador y cuentacuentos. Desde su adolescencia, a manera de pasatiempo en un principio y de manera profesional después, ha escrito cuentos cortos, teniendo en la actualidad un aproximado de 160 cuentos de su autoría, siendo alrededor de 10 cuentos infantiles. En Julio de 2018 es seleccionado ganador del 5to Premio Endira Cuento Corto, con su cuento “Resistencia”, homónimo de la antología publicada en noviembre del mismo año con los 20 cuentos finalistas del concurso. Tiene, además, un par de cuentos publicados en Amazon: "Tres meses de bonanza", y un cuento infantil llamado “Algodón de azúcar” bajo el seudónimo de su personaje cuentacuentos: Rivelín con H. Habla catalán, le va al FC Barcelona y se autodenomina fanático de los tacos de suadero.

2 Comentarios

  1. Muy buen relato licenciado, felicidades efectivamente los hobres nacemos en diferentes temporadas… Saludos desde el Estado de Mexico…

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