Ayer rindió protesta el presidente número 65 de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador, ganó con el mayor apoyo ciudadano de los tiempos modernos, más de la mitad de los electores que sufragaron lo hicieron por él y de acuerdo a distintas encuestas tiene el respaldo de más de la mitad del pueblo de México.

A pesar de esto, sigue habiendo millones que están en contra de todo y a favor de nada, esos que viven hundidos en su propio pesimismo y son amantes de la fatalidad; parecería que muchos prefieren que al tabasqueño le vaya mal, que fracase en su presidencia, como que esto solo le fuera afectar a él y no a todos los mexicanos; pero la historia no es nueva, los adversarios de Peña, de Calderón y de Fox, les deseaban lo mismo, hablando de los presidentes del presente siglo; y ese ha sido nuestro principal fracaso, somos los promotores de nuestra propia desgracia.

Como si se tratara de apostarle a lo peor, nos dedicamos a destruir a todo y a todos los que no piensan exactamente igual que nosotros, vivimos desconfiando de las instituciones y los gobiernos, pero no exigimos por los canales formales que las cosas cambien para bien; somos protagonista de la corrupción que decimos repudiar, evadimos impuestos, sobornamos al policía de tránsito, nos metemos en la fila por pasar primero que el otro, contaminamos el aire, el agua y la tierra, envidamos al que le va bien y de inmediato cuestionamos su honestidad.

Somos el resultado de nuestra propia conducta. Ayer tras la toma de posesión de AMLO, no faltó el que ya auguró lo peor a una administración que apenas comienza, sin por lo menos haber escuchado el mensaje del nuevo presidente.

Finalmente alguien habló de privilegiar a los más desfavorecidos y dijo cómo, AMLO ofreció acabar con los privilegios de una clase política que ha vivido como la realeza a costa de un pueblo pobre, aseguró que no fallará y pidió de nuevo la confianza de los mexicanos.

Muchos no están dispuestos a darle la confianza ni a un día de su administración, estos son los mexicanos que no permiten que el país crezca y se desarrolle, son los que discriminan a los que votaron por él porque “son diferentes” a ellos, son intolerantes e ignorantes.

En la democracia se pierde y se gana, hoy por lo menos tenemos la garantía de que la mayoría sí eligió al Presidente, seamos demócratas y aceptémoslo como Presidente de todos y hagamos lo que nos corresponde para que a todos nos vaya bien.

Sr. Presidente, por mi parte le ofrezco mi respeto irrestricto, le doy mi confianza y haré desde mi trinchera lo que me corresponde por tener un mejor México… y tú ¿qué dices?

 

Para Centuria Noticias: Alberto Romero

a.romero@centuria.mx

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