El 1 de enero del presente año hubo una afectación en el suministro de agua potable en el fraccionamiento Villas de Nuestra Señora de la Asunción, al oriente del municipio de Aguascalientes. CAASA informó que esta contingencia se debió a una falla en el sensor de nivel de los pozos 148 y 152. Este incidente se agravó un par de días después, el 3 de enero, con una fuga que se registró en la línea de distribución. Para restablecer con celeridad el servicio de agua potable, la concesionaria se vio en la necesidad de realizar un seccionamiento a la salida del tanque, es decir, un cierre de válvulas que obliga la suspensión momentánea del servicio en una determinada zona.

Estos seccionamientos se llevan a cabo con el objetivo de realizar maniobras de reparación sin la presencia del vital líquido; de este modo, se facilitan las labores del personal que se encarga de reparar los desperfectos y se acelera el restablecimiento del suministro. Gracias a estas estrategias, los problemas que se registraron del 1 al 3 de enero quedaron solucionados en menos de una semana: el 5 de enero el servicio de agua potable volvió a los sectores San Marcos, Estación, Guadalupe en Villas de Nuestra Señora de la Asunción, Villa de Loma Dorada y Villas de Don Antonio.

Lamentablemente, hay que señalarlo también: algunas problemáticas en el suministro se agravan por actos de vandalismo en las instalaciones que proveen agua potable. En este sentido, es muy importante que la ciudadanía esté atenta y reporte cualquier anomalía o acto vandálico que ocurra en dichas instalaciones. Si bien CAASA como concesionaria tiene la obligación de solucionar las problemáticas en el servicio, es cierto que es imprescindible el apoyo ciudadano para garantizar verdaderamente la continuidad y la presencia de agua potable en las colonias de la ciudad.

Vale la pena recordar que sólo el municipio de Aguascalientes cuenta con un organismo como CAASA para brindar el servicio de agua potable y todo lo que éste implica. A simple vista, pareciera que la solución consistiera en concesionar el servicio, pero no es así: no se trata de que cada municipio cuente con una empresa concesionaria, sino concientizar a la población de lo que significa que haya agua potable en su hogar y, sobre todo, cuidar el vital líquido. Asimismo, es importante que los usuarios sean conscientes de efectuar los pagos correspondientes por el servicio, independientemente de si lo ofrece el gobierno o una concesionaria.

El abastecimiento de agua siempre ha sido un gran reto para las ciudades. En el caso de Aguascalientes, el escenario es un poco más complejo, si tomamos en cuenta que se ubica en una zona con clima semidesértico, una característica que dificulta aún más los procesos de extracción y distribución de agua. A pesar de estas condiciones adversas para la vida cotidiana –y para el desarrollo de la vida en general– el municipio ha alcanzado un progreso económico muy notable, prueba de ello es la presencia de empresas e industrias nacionales y extranjeras en diferentes zonas del municipio y el área metropolitana; sin embargo, todo este contexto ha aumentado aún más las dificultades en la extracción de agua potable para todas las actividades que se realizan a lo largo y ancho de la ciudad.

La topografía del Estado, las características del suelo, el clima, entre otros factores desempeñan un papel clave en la extracción y distribución del suministro a cada uno de los hogares de la ciudad. A la fecha, CAASA ha tenido dos logros notables: llevar agua potable a más lugares y darle continuidad al servicio.

En primera instancia, según cifras del INEGI, el 99.24% de los ciudadanos del municipio de Aguascalientes tiene acceso al agua potable, un dato por encima de la media nacional para el año 2015. Antes de que se concesionara el servicio de agua potable en 1993, el 96.5% de las viviendas en el municipio contaba con dicho servicio, cifra que aumentó al 98% a finales de esa década, como consecuencia directa de la ampliación de la cobertura como resultado del trabajo conjunto de CAASA, las fraccionadoras en turno y el gobierno. Este dato es más significativo si se toma en cuenta que la población del municipio aumentó de 506 mil habitantes en 1990 a 877 mil personas en 2015.

Cuando existe colaboración entre las entidades públicos y privados se incrementa el beneficio directo a la población. La continuidad en el servicio, de hecho, es el resultado de este trabajo colaborativo. Gracias a un plan de inversión conjunta que implementó CAASA de mano de los gobiernos municipales fue posible mejorar la continuidad, presión y eficiencia del servicio de agua potable. Como resultado, y sin la necesidad de un aumento tarifario, en la capital del Estado se incrementó el porcentaje de viviendas con una continuidad mayor a las 21 horas de servicio: del 30% que existía en 2014 a un 95% en agosto de 2016.  Para ponerlo en perspectiva, la continuidad del servicio a los usuarios en México es de apenas 10 horas por día.  Gran parte de estas hazañas se debe a la colaboración entre el gobierno municipal y la concesionaria en un ambiente de cordialidad, rendición de cuentas, transparencia y arduo trabajo.

Hay que insistir: el hecho de que el municipio cuente con un organismo operador con solvencia financiera para administrar el servicio de agua potable es una ventaja frente a los municipios y Estados que no lo tienen. Y es que este tipo de organismos posee las condiciones para brindar otro tipo de atención; sin embargo, la recomendación fundamental es la misma: la ciudadanía debe ser consciente de lo que significa tener agua potable en casa.

 

Para Centuria Noticias: Juan de la Serna

j.serna@centuria.mx

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