El pasado jueves tuve el privilegio de impartir una conferencia en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, mi alma mater. Esta conferencia estuvo dirigida a jóvenes del sexto semestre de bachillerato, quienes aspiran a obtener un lugar en la máxima casa de estudios.

Aunque me pidieron que compartiera mi historia de éxito, debo reconocer que yo no la califico así. Más que exitoso, me considero un profesionista sumamente afortunado que tomó las decisiones correctas en los momentos indicados.

Yo estudié la Licenciatura en Comunicación Organizacional y soy egresado de la misma. Entonces, les platiqué un poco de esta carrera (en qué consiste, a qué se dirige, cuál es el campo laboral…), pero sobre todo traté de concentrarme en hablarles de la actitud que uno asume en la vida diaria.

Estoy convencido de que la preparación académica –y procuré transmitirlo a los jóvenes bachilleres– si bien es indispensable, sólo juega un pequeño papel al momento de salir adelante. Lo realmente importante es la actitud que le imprimimos a nuestras vidas y a nuestro trabajo, ya que es lo que, en última instancia, marcará nuestro futuro.

De igual modo, les hablé de la importancia de tomar con seriedad la elección de carrera, pues las oportunidades de ingresar a la UAA se vuelven más limitadas año con año. En este sentido, cambiar de carrera una vez dentro de la institución, me parece que complica las oportunidades de ingresar a otra distinta.

Es cierto, les dije también, que el sector laboral demanda un determinado tipo de profesionistas, pero eso no debe ser el principal factor para elegir una carrera: ante todo es importante seguir nuestra vocación, eso que nos mueve y que nos llena.

Finalmente, les hablé de lo que para mí ha sido un factor fundamental para alcanzar mis metas: el plan de vida. Fijarnos un objetivo a corto, mediano y largo plazos, es la clave para no perder el rumbo. Aunque la vida esté llena de imprevistos, si sabemos hacia dónde queremos ir, el camino será más provechoso.

Me quedé muy satisfecho de haber participado en este ejercicio discursivo con los bachilleres. Si les soy sincero, a mí me hubiera gustado, en mis épocas de estudiante, haber recibido más información sobre las opciones que tenía en mi horizonte de posibilidades.

Y aunque la plática fue para los estudiantes, estas líneas me gustaría que las leyeran los padres de familia, para que impulsen a sus hijos a tomar la mejor decisión, a que elijan la profesión que más se apegue a sus ideales, capacidades y aptitudes para alcanzar el éxito.

Para Centuria Noticias: Alberto Romero
a.romero@centuria.mx

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