México, de acuerdo a su constitución, es un país libre, en dónde todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, es un estado laico, en el que cada quien puede profesar o no la religión que mejor le parezca y en dónde no se permite la discriminación por género, ideología o preferencias sexuales.

Un derecho humano es una condición instrumental que le permite a la persona su realización. El reconocimiento de los derechos humanos, le ha tomado siglos de maduración a la humanidad, y una vez reconocidos e identificados, éstos, los derechos humanos, no pueden ser puestos a consideración de mayorías, de grupos de poder y mucho menos de grupos religiosos.

Cuando una persona es elegida como representante popular en una sociedad democrática, debe tener claros los principios legales que nos rigen; sus creencias y su muy particular punto de vista en ciertos temas, deberá pasar a un segundo término, al ser su voz la de los ciudadanos que lo eligieron.

En México, el máximo tribunal, ha sentenciado el derecho de las personas a contraer matrimonio con alguien de su mismo sexo, y a estas parejas su derecho a la adopción de menores.
Hay quienes no logran comprender este reconocimiento de un derecho fundamental, lo que por ningún motivo es impedimento para que lo sea.

Los derechos no son un asunto de mayorías ni se deciden por consenso, o ¿te parecería correcto que se legislara para quitarles el derecho a las mujeres a votar y ser votadas? O ¿quitarles a los niños el derecho a la educación?
Lamentablemente la ignorancia y la intolerancia están presentes en nuestra clase política, al rechazar el reconocimiento de garantías individuales, por no tener la capacidad de entenderlas. Y por otro lado, también está presente la presión de grupos radicales, que no están dispuestos a que la sociedad alcance su madurez, al ir en contra de sus creencias religiosas.

En Aguascalientes existen varias iniciativas congeladas para aprobar en nuestra legislación local, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la negativa a discutir y votar estas iniciativas, es inexplicable, al ser una cosa juzgada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación; sin embargo, los diputados locales de varias legislaturas, han preferido evitar el tema con fines electoreros.

El Colectivo SERGAY de Aguascalientes, ha evidenciado casos como el de la diputada local, Paloma Amézquita, quien abiertamente ha manifestado que irá en contra de un derecho reconocido por la Corte, con la justificación de que a ella no le parece, no está de acuerdo y simplemente no lo reconoce.

La legisladora, que incluso en sus redes sociales, manifiesta que su familia es su “principal motor”, niega a otros el derecho a que sus familias sean reconocidas legalmente, por el hecho de no estar conformadas como a ella le parece que debe ser. Éste es solo un ejemplo de una de las tantas actitudes retrógradas de nuestros representantes populares, que tienen la idea de que los eligen para ser quienes mandan y no quienes reciben un mandato.

Julián Elizalde, representante de SERGAY y quien ha dedicado toda su vida al activismo a favor de la comunidad LGBTTI, lamentó que la legisladora local cuente con el respaldo de su partido, el PAN, para ir por la reelección como cuando ha dejado de manifiesto, que antepondrá su particular punto de vista al derecho de la realización de miles de Aguascalentenses.

 

 

 

 

Para Centuria Noticias: Alberto Romero
a.romero@centuria.mx

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