En días pasados, el Gobierno Federal anunció un gran recorte de presupuesto para las estancias infantiles, desatando la ira de las redes sociales, pues se reduce a la mitad la partida para las Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras. Este programa comenzó en el gobierno de Calderón, y al de hoy atiende a 315 mil niños alrededor del país. En Aguascalientes, las estancias infantiles reciben un subsidio de 950 pesos mensualmente por niño, y cuidan a infantes de 1 hasta 3 años y 11 meses de edad. Con este recorte, el monto recibido como subsidio sería de 475 pesos mensuales.

Al respecto, el presidente Andrés Manuel López Obrador habló del tema el día 7 de febrero, en conferencia de prensa, para explicar de qué manera se compensará dicho recorte. Sin dar mucho detalle, explicó que a los papás se les entregarán 1,600 pesos por niño de manera bimensual, y será la familia la que decida si entrega los recursos a estancias, o encarga a sus hijos con alguien más. Hasta ahora, a ojos del Gobierno Federal, queda solventado el problema del recorte a las estancias infantiles, pues el apoyo por niño aumenta a 1,125 pesos mensuales por infante, 300 pesos más de lo que recibían de subsidio en 2018.

De acuerdo al Gobierno Federal, el recorte y la propuesta de transferencias en efectivo surge a partir de la gran cantidad de corrupción que rodea el sistema de estancias infantiles. Presuntamente abundan informes alterados con un inflado número de niños o con instalaciones deficientes. De esta manera, la transferencia directa a los padres de familia sería una herramienta para evitar actos de corrupción enraizados en el sistema de estancias.

Algunos integrantes del gabinete fueron más allá y explicaron que esta transferencia en efectivo le permitirá a los padres tomar decisiones más flexibles con respecto al cuidado de los hijos. Por ejemplo, Carlos Urzúa, originario de nuestro estado y actual Secretario de Hacienda y Crédito Público del Gobierno de México, declaró que con este apoyo los padres de familia podrían ayudar a los “abuelitos”, quienes son muchas veces los que asisten con el cuidado de los menores.

Los críticos argumentan, con mucha razón, que dar dinero sin ningún tipo de condición deja a las mujeres expuestas a diferentes tipos de violencia económica, pues miembros violentos del hogar pueden apropiarse de ese dinero y obligar a las mujeres a que cuiden a los hijos sin la posibilidad de salir a trabajar. De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016, por lo menos el 29% de las mujeres mayores de 15 años han sufrido de violencia económica alguna vez en su vida. Por esta razón, las transferencias en efectivo de programas como Prospera condicionan el monto a ciertos parámetros de salud o educativos de los menores, o incluso de salud para la mujer.

Reducir la corrupción es, en definitiva, algo digno e importante de perseguir, pero se tiene que hacer de manera cautelosa y sin provocar situaciones que pongan en riesgo a un grupo, las mujeres, que de por sí ya es violentado en todos los ámbitos de su vida. El cuidado de los dependientes en el hogar es una de los principales razones detrás de la desigualdad económica y profesional de las mujeres en el país. Por ejemplo, una mujer puede llegar a dedicar hasta cuatro años para criar a un hijo en tiempo completo y otros diez en medio tiempo. ¡Todo esto a la mitad de su vida productiva! Esta situación obliga a la mujer a entrar en una completa dependencia económica mientras cuida a los hijos, y en una severa desventaja profesional cuando intenta reintegrarse al mercado laboral.

Valdría la pena levantar la vara un poco más alto y preguntarnos ¿cuándo fue que dejamos de soñar? ¿Por qué no luchar por estancias completamente gratuitas, universales y libres de corrupción? Conformarnos con darle un golpe a un grupo de estancias corruptas no es suficiente.

Para Centuria Noticias: Daniel Figueroa

d.figueroa@centuria.mx

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