A la jícama se le conoce también como pelenga o nabo mexicano. Es originaria de México y lo que consumimos de ella son sus raíces tuberosas.

Su sabor es dulce y la mayoría de las veces se come cruda, con sal y limón o bien en ensaladas, aunque también podemos usarla en la preparación de sopas y también asada o frita. En jugo es deliciosa y refrescante.

La jícama tiene aproximadamente 90% de agua, vitamina C, calcio, potasio, fósforo, hierro y trazas de proteínas y lípidos. Su contenido de oligofructosa le da su sabor dulce característico y como es un carbohidrato que el organismo humano no metaboliza, resulta adecuada para el consumo de los diabéticos.

Por su alto contenido de fibra, la jícama combate el estreñimiento.

El Diario Británico de la Nutrición publicó, en 2005, que los alimentos que contienen fructanos del tipo de la inulina, como el que contiene  la jícama, disminuyen el riesgo de padecer cáncer en el colon.

La jícama es muy fácil de cultivar, ya que requiere de pocos cuidados. Si piensas cultivarla, ten presente que la única parte comestible es la raíz, que crece en forma de tubérculos o bulbos por debajo de la tierra. Las semillas, que aparecen en las vainas de la planta, tienen un insecticida natural llamado rotenona que puede ser potencialmente tóxico para el consumo humano, aunque muchas personas las utilizan molidas para combatir las plagas.

Haz de la jícama un plato presente en tu cocina. Te aportará sabor y beneficios, además  de ser muy barata aquí en Aguascalientes, que es de los estados productores de ésta.

 

Para Centuria Noticias: Gabriela Escalante

g.escalante@centuria.mx

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