El día de ayer se vivió una situación muy preocupante para la comunidad de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) y de Aguascalientes en general: un individuo de 24 años, ajeno a la máxima casa de estudios, ingresó a uno de los baños para mujeres, con el único objetivo de acosarlas y agredirlas sexualmente. No abordaré la noticia como tal, sino las implicaciones de este lamentable hecho.

La situación podría haber sido más grave, pues al momento de la detención, el depravado sujeto llevaba consigo un arma blanca que le habría permitido consumar una agresión sexual de mayor gravedad al interior de la UAA. Afortunadamente se logró la detención oportuna por parte de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Municipio de Aguascalientes (SSPM) y de la vigilancia interna de la universidad.

El escenario que es motivo de análisis y debate es precisamente ése: ¿qué habría ocurrido si el incidente hubiera pasado a mayores? Claro, esto no tuvo lugar gracias a que una estudiante, afectada por la presencia del infame sujeto, tuvo el valor de enfrentarlo, seguirlo y denunciarlo; sin embargo, no debemos dejar de lado que este personaje poseía un cuchillo, un elemento que puso en riesgo la integridad y seguridad de quienes son mis compañeras, amigas y maestras de la UAA.

Es una institución pública, eso es innegable, cualquiera puede acceder a ella prácticamente sin ningún permiso, ¿pero hasta cuándo el rector Francisco Javier Avelar González dará una solución adecuada a este tema? Un comunicado jactándose de que se capturó al infeliz pervertido no me hace sentir seguridad en mi entorno.

Señor Avelar, me expreso a usted como un estudiante de la universidad más que como un opinador de un periódico que se ha encargado de criticar su cuestionable trabajo: no por estar entre las 50 primeras universidades de México puede atribuirse el ser un buen rector, de hecho, habla más de la calidad del alumnado que tiene que lidiar con situaciones como el acoso en los baños, las altas tasas de colegiatura basadas en sistemas bancarios y lidiar con un entorno sin seguridad expuesto a las drogas.

Aplaudo su interés en este último punto, es claro que la situación de los binomios caninos en la universidad obedece a un problema mucho más grande, pues la seguridad en la universidad es deplorable como ya lo vimos. Además, la institución se convirtió en un foco neutral en el que ya se negociaba con cantidades importantes de drogas, porque, por supuesto, la SSPM y la Policía Estatal tienen que ser ajenas a una institución autónoma, un paraíso para el narcomenudeo.

Pero me gustaría saber si acaso después del acoso a la alumna usted tomará cartas en el asunto; si podrá conseguir una mejor seguridad dentro de la institución, aunque sea por corporaciones ajenas, pero efectivas. Si le importan las críticas, no se preocupe, su imagen pública no podría estar más dañada después de decir que el incremento de las colegiaturas es para “apoyar” a los alumnos.

Le pido, por seguridad de mis compañeros e incluso la mía, emplee bien el dinero de las colegiaturas. Ni siquiera le pido que se reduzca su sueldo de ensueño, sino que gestione de manera correcta los recursos de la UAA y se haga con transparencia; sin más reconstrucciones de edificios o más pantallas innecesarias que hay dentro de los baños de la preparatoria Oriente y el plantel Sur.

Más vigilancia es lo que se necesita, inclusive cámaras que funcionen sin dejar tantos puntos ciegos como lo son los baños. ¿O acaso va a competir con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)? Le recuerdo que hace algunos ayeres se hizo común el acoso a mujeres en los baños de esta institución: eran grabadas y posteriormente subidas a páginas de videos pornográficos. Espero no encontrarme con algún familiar suyo que viva esta situación y espero que eso no sea el único detonante para que tome cartas serias en el asunto de la seguridad en la institución, que hoy más que nunca me preocupa.

Curiosamente, me he dado cuenta de que no hay mujeres vigilantes y si las hay, debe de ser una cantidad mínima porque nunca las he visto en la universidad.

Espero que en las vueltas que tanto presume darse por Twitter se dé cuenta de la poca vigilancia que tiene nuestra universidad. Lo invito a que pase a los baños y se siente a defecar para que sepa que no se puede limpiar, porque no tiene cambio de billetes de mil pesos y los expendedores de papel no aceptan American Express, pero sobre todo que se dé cuenta que de un momento a otro podría ser observado en sus momentos más íntimos.

 

Para Centuria Noticias: Axel García

s.garcia@centuria.mx

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