Uno de los mayores placeres de la gastronomía mexicana son los tacos de guisado, mejor conocidos como tacos de colores, y quien se dedica a esta noble labor en Aguascalientes suele ofrecer a los comensales, además de los tacos, el clásico bolillo hidrocálido, un elemento que le da identidad a nuestro terruño y nos distingue también de otras latitudes.

Hace algunos días, me vi en la necesidad de hacer algunos trámites al norte de la ciudad, en las inmediaciones del Campestre, una zona en la que lamentablemente no abundan los puestos callejeros. Así, decidí pasar al Oxxo, para comprar burritos o esas maravillosas donas cubiertas totalmente en chocolate que son por demás deliciosas. Grande fue mi sorpresa al darme cuenta que al interior del Oxxo ubicado en Avenida Miguel de la Madrid, unas cuantas cuadradas al norte de Colosio, hay un carrito de guisados de la marca ¡O’Sabor! Pedí que me mostraran los guisados y ante la buena pinta de todos ellos opté por pedir un bolillo con guisado y, claro, el infaltable refresco en botella retornable de vidrio.

Como suele ocurrir con todo carrito de tacos de colores, uno puede encontrar los clásicos guisados de la gastronomía mexicana: chicharrón prensado verde y rojo, trocitos de cerdo en chile pasilla, carne deshebrada de res, carne asada, huevo en salsa, arroz, frijoles, papas guisadas, entre muchos otros. Y hay algunas especialidades: mole con pollo, barbacoa, carne al pastor y asada, pero por la hora (alrededor del medio día) ya se habían acabado, algo que nos deja pensar que son buenas especialidades y que, en otro momento, regresaré para constatarlo.

En esta ocasión, elegí un bolillo con papas guisadas a la mexicana, frijoles y arroz. Algo que todo buen hidrocálido agradece cuando pide un bolillo con guisado es que el pan tenga el tamaño al que la gran mayoría de las panaderías de nuestra ciudad nos tiene acostumbrados: un bolillo grande, crocante y fresco. Y es que, insisto, el bolillo hidrocálido debería ser declarado patrimonio del Estado, pues como reza el proverbio popular, nuestros bolillos no los tiene ni Obama, ni Trump, ni Macron.

Los bolillos con guisado de ¡O’Sabor! dentro de este Oxxo son así: grandes, crocantes y fresquitos. De igual manera, la empleada que atendía lo rellenó con una cantidad generosa de papas guisadas, acompañadas de arroz y frijoles. Sí, es un alimento rápido, pero muy completo, que aplaca cualquier apetito feroz. Vayamos por partes. Las papas con guisado tenían una consistencia suave, agradable al gusto, en una buena combinación con la salsa mexicana, es decir, el jitomate, la cebolla y el picante que apenas se percibía. El arroz, por otro lado, estaba guisado en su punto; este simple aspecto es muy importante, pues probablemente el arroz al estilo mexicano es el platillo más simple que supone la mayor dificultad. Finalmente, los frijoles refritos tenían también una consistencia suave y cremosa, con algunos trozos más bien grandecitos que permitían degustar con más precisión su sabor. Y, como decía antes, la manera adecuada de “bajarse” un bolillo con guisado es con un refresco bien frío en botella retornable de vidrio.

Tendré que volver en otro momento a degustar el resto de los guisados que ofrece ¡O’Sabor! al interior del Oxxo que se ubica casi en frente del Campestre. ¡Ah! Y, por si fuera poco, en este momento hay una promoción de dos Mágnum por 54 pesitos, es decir, una vez que terminé mi bolillo con guisado también me aventé un muy buen postrecito.

 

Para Centuria Noticias: Aldo García

a.garcia@centuria.mx

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