La muerte en Aguascalientes: Sí, y muy presente en el fabuloso Museo de la Muerte. Es un lugar que no puedes dejar de visitar, con un costo de solo $25.00 el boleto. Aquí encontrarás casi dos mil elementos artísticos de toda la tradición mexicana alrededor de la muerte: desde piezas arqueológicas, pinturas y figuras de barro, hasta el papel picado y las calaveritas de azúcar.

Cheve sin culpa: Te pasamos esta información para que la próxima vez que abras una cerveza sepas de sus propiedades nutricionales: dado que la cerveza está hecha principalmente de lúpulo, cebada o trigo, contiene las mismas propiedades nutricionales de estos granos, ricos en vitaminas, además, una botella contiene aproximadamente 96 mg de potasio, 14 mg de calcio y 48 mg de fósforo.

De nuevas palabras: La discapacidad, como concepto, surgió en el siglo XX cuando comenzaron a instituirse los principios de rehabilitación médica orientados a atender las secuelas que dejó en la población la Primera Guerra Mundial.

Muy repartido: Es bien sabido que las personas, famosas por cualquier motivo, tienden a convertirse en trofeos cuando mueren. Napoleón Bonaparte no fue la excepción: Se conserva una de sus muelas del juicio que le fue extraída 4 años antes de morir. Su corazón, de acuerdo a su última voluntad, fue preservado y se le entregó a su amada María Luisa. Parte de su estómago se conserva también. Sus intestinos se encontraban en el Real Colegio de Cirujanos de Francia, que fue destruido por un bombardeo en la Segunda Guerra Mundial. Su pene, que medía 3 cm y supuestamente fue conservado por su confesor; se ofreció en una subasta pública en 1972 por la galería Christie’s pero nadie pujó por él. En 1977 un urólogo estadounidense lo compró por 3 mil ochocientos dólares.

Despistado: El 10 de marzo de 1974 el teniente japonés Hiro Onoda se rindió en la Isla Lubang en Filipinas, 29 años después de concluida la Segunda Guerra Mundial.

Sabiduría popular: Quien dice lo que quiere, oye lo que no quiere.

 

 

Para Centuria Noticias: Gaby Escalante

g.escalante@centuria.mx

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