Una paloma encapuchada: Si te das una vuelta por la Expo Ganadera de la Feria, podrás deleitarte con una extraña paloma que parece estar tapada de cabeza a patas con un manto de plumas, al grado de que no puedes distinguir su cabecita. Las puedes ver en color blanco, café y negro. Esta paloma pertenece a la variedad de las jacobinas y recibió su nombre de la orden de los padres Jacobinos que se tapaban la cabeza con una capucha como parte de su hábito.

De nombres curiosos: El 11 de julio de 1987, en la que fuera Yugoslavia (hoy Serbia), nació el llamado “Habitante Número 5000 Millones del Planeta”. A sus padres no les convenció el nombre y lo llamaron Matej Gaspar.  El nombre simbólico, le fue dado por el entonces Secretario General de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar.

Palancas: En los Juegos Olímpicos Montreal 1976, participó la princesa Ana de Inglaterra en la categoría de equitación y fue la única deportista a la que no se sometió a las pruebas de sexo debido a su estatus real.

Carne viejita: En 1902, una partida de científicos rusos encontraron el cadáver congelado de un mamut con más de 10 mil años de antigüedad, esto a orillas del río siberiano Beresovka. La carne estaba en tan buen estado de conservación que se dice que los científicos la cocinaron y consumieron. Aparentemente esto no es cierto, lo que sí pasó es que se la dieron a comer a los perros del trineo que llevaban, los cuales se la comieron sin mayor problema.

Cuidado con las fuentes bibliográficas: En su primera edición, la Enciclopedia Británica define la palabra mujer como “hembra del hombre”. Los autores de estas definiciones, Bell, Macfarquhar y William Smellie no serían muy bien vistos en esta época. Otra ocurrencia de esta primera edición era reconocer el “sangrado” como método válido para curar 98 enfermedades.

Todos lo amamos: Hachi, el protagonista de la película del mismo nombre, realmente existió. Era un perro que todas las tardes esperaba a su amo en la estación del ferrocarril de Tokio. Una tarde de 1925, su amo no llegó en el tren. Había muerto horas antes, en la capital. Durante los diez años que vivió Hachi, siguió yendo cada tarde a la estación del tren a esperar a su amo. El gobierno de la ciudad erigió una estatua del perro afuera de la estación de trenes, en honor a su fidelidad. En Edimburgo hay también una estatua dedicada a un perro llamado Bobby que permaneció junto a la tumba de su amo, que murió en 1858, durante 14 años. Bobby se alejaba de la tumba solo para ir al restaurante que frecuentaba su amo, ahí le daban comida y regresaba a la tumba. Murió en 1872 y los ciudadanos de Edimburgo lo enterraron junto a su amo.

Sabiduría popular: La televisión es una fuente inagotable de conocimiento. Cuando alguien la enciende me voy a otro lado a leer un libro.

Para Centuria Noticias: Gaby Escalante

g.escalante@centuria.mx

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