Hace unos días entraron en huelga más de 25 mil trabajadores de maquiladoras en Matamoros, Tamaulipas. Sus demandas eran sencillas: exigían un 20% de aumento salarial y un bono anual de 32 mil pesos. Con estas huelgas terminó la paz laboral que había perdurado tres sexenios. Después de quince días, de las 43 empresas que estallaron en huelga, 19 han llegado a acuerdos para aumentar el sueldo y los respectivos bonos anuales. De las restantes, 21 siguen en pláticas y 3 han decidido irse de la ciudad.

En Aguascalientes se ha presumido por muchos años que existe la misma llamada paz laboral que le permite a la inversión extranjera, y a los empresarios locales, desarrollar actividades económicas que beneficien al estado. La primera parte es real y tangible, le permite a los empresarios desarrollar actividades con mano de obra tranquila.La segunda parte del argumento es problemática pues un aumento en cifras macroeconómicas, como en 2016 cuando registramos un crecimiento cuatro veces mayor que el promedio nacional, no se ve reflejado en un beneficio para los aguascalentenses, cuyos ingresos son menores al promedio nacional.

La paz laboral se mantiene con mucho esfuerzo por parte de la industria privada, y una aparente ceguera por parte de los gobernantes. Algunos ejemplo bastan. Se dice que una gran empresa originaria de Aguascalientes, fabricante de muebles de oficina, pagaba 50 mil pesos en efectivo a aquellos empleados que denunciaran intentos de organización sindical. Otro ejemplo reciente es el de una gran empresa transnacional que decidió no renovarle contrato a los trabajadores que exigían una mejor representación sindical y se cuenta que éstos fueron boletinados para no ser contratados en otras empresas automotrices del estado. Para no ir más allá, al director una de estas grandes empresas se le preguntó por qué no se equiparaba el salario de su empresa al salario de los trabajadores de otra sede en el país. ¿Su respuesta? Porque el sindicato de allá es más fuerte.

El capitalismo ha generado mucha más riqueza que cualquier otro sistema de producción, de eso no hay duda. Sin embargo, algo que comúnmente se olvida es que el capitalismo tiende a generar dicha riqueza para los dueños del capital. En sus inicios, las industrias y las fábricas estaban llenas de trabajadores que laboraban más 16 horas diarias, seis días por semana, por sueldos extremadamente bajos y sin ninguna seguridad laboral. En estas mismas industrias trabajan niños desde la tierna edad de 6 años realizando actividades de alto riesgo y que los dañaban permanentemente. La razón por la cual hoy en día tenemos acceso a un salario mínimo (podría ser peor), a horas máximas laborables (podrían ser más), al Seguro Social (podría también no existir), vacaciones pagadas (podrían no haber), etc, es porque en su momento los trabajadores se manifestaron en huelgas y exigieron estos derechos. Recordemos eso, y también recordemos que la lucha por mejores condiciones laborales nunca terminará.

Para Centuria Noticias: Daniel Figueroa

d.figuero@centuria.mx

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