Si a la confusa y contradictoria información disponible sobre el SIDA, agregamos las opiniones de los “expertos”, no nos extrañe que esta pandemia tenga un crecimiento aritmético entre la juventud.

La parte apostólica dice: “El uso del condón atenta contra la dignidad humana” –Rafael Muñóz, ex obispo de Aguascalientes. Ergo, la dignidad se ubica por debajo del ombligo.

El sector científico postula “El SIDA es un problema de conducta personal”-Dr. Francisco Esparza. Luego entonces, no siendo una enfermedad infecto-contagiosa sino de conflictos de conducta, segurito los psicólogos tienen el remedio.

Algunas personas podrán tamizar este tipo de información, pero ¿qué sucede con los niños y jóvenes cuyas neuronas apenas comienzan a recabar datos sobre esta enfermedad tabú?

Si hoy escucháramos en las noticias que hay “algo” que está matando gente en todo el mundo y lo ligamos con las declaraciones de las eminencias anteriores, no sabríamos hacia dónde voltear ni qué hacer para protegernos…justamente eso estamos haciendo con nuestros niños de hoy, nuestros sidosos de mañana.

A ellos se les vende la idea de que con el preservativo eliminan el riesgo de contraer el virus, así, sin más explicaciones. Nunca les hablan de que las pruebas de permeabilidad de los condones han demostrado que el látex no es absolutamente  impermeable a las partículas del VIH.

El  virus del VIH mide 0.1 micras de diámetro y los poros de los preservativos miden entre 10 y 12 micras, lo que significa hoyos 100 veces más grandes que el tamaño del virus.

Nuestros niños tienen derecho a una información fría y concisa sobre una enfermedad mortal cuya importancia se ha centrado en la vía de transmisión y no de prevención.

Para Centuria Noticias: Karla Roldán

k.roldan@centuria.mx

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