Después de la discusión con su esposa, Claudio saca un par de latas de cerveza del refrigerador y las lleva consigo a su estudio donde, tras quitarse los zapatos, sentarse con las piernas estiradas a lo largo del sofá y prender la televisión, abre una de ellas.

El sonido de la lata al abrirse es sumamente reconfortante pero no tanto como el primer trago, que apura como si se tratase de agua, seguido de un fuerte eructo que lo relaja sobremanera. No está molesto, se dice; está un tanto frustrado, decepcionado y, sobre todo, cansado. Y no es culpa de ella sino de todo lo que ha acumulado en sus jornadas laborales durante los últimos días. Debe de ser eso, seguramente, lo que lo tiene tan irritable: el cansancio y nada más. Algo leyó hace poco acerca de ello: el síndrome de burnout, le llaman los especialistas. Se encuentra saturado, reconoce tomando su cerveza, y es por ello que se ha molestado tanto. Se da cuenta de que pese a tener razón, la discusión se ha generado por meras tonterías. Y es que ¿hay alguna discusión que no se derive por tonterías?

─ Te estás poniendo filosófico y eso no es bueno ─ se dice e inmediatamente sacude su cabeza para alejar dichos pensamientos mientras termina su primera cerveza.

Eructa nuevamente y abre la segunda lata. Da un largo trago y cuando baja la cerveza para dejarla sobre la mesa del estudio escucha un grito proveniente de la lata. Del interior de la lata.

─ ¡… brón! ¡Deja de hacer eso! ─ Le parece escuchar y se extraña. Es muy pronto en la cuenta de bebidas para este (o cualquier otro tipo) de alucinaciones y, sin embargo, tras acercar cautelosamente la lata a su oído y agitarla ligeramente, lo confirma: la voz está ahí y sigue hablando ─. ¡Deja de hacer eso y sácame de aquí! ─ dice la voz ─. Está muy oscuro aquí y además estoy empapado. ¿Quieres ayudarme?

Perplejo pero movido por la curiosidad Claudio se asoma al interior de la lata por la pequeña abertura y lo confirma. Ahí dentro, vestido con un pantalón de mezclilla y una camisa a cuadros, hay un pequeño hombrecito empapado de cerveza que le pide ayuda para salir.

Esto, piensa Claudio, además de curioso e improbable, es algo inaudito, pues lo único que quería era despejarse bebiendo un par de cervezas y ahora tiene que enfrentarse al dilema del hombrecillo en su cerveza. Un problema más a su lista de problemas y esto es algo que no puede ni quiere permitirse.

Indignado marca al cero uno ochocientos que aparece en la lata para quejarse por el extraño hallazgo en el interior de la misma y amenaza con hacer un escándalo si no lo indemnizan de manera satisfactoria.

La empresa, que no puede permitirse un escándalo de ese tamaño accede a las peticiones de Claudio y le indemniza con un cartón de cerveza gratis cada semana por un par de años a cambio de su silencio y, claro está, de la lata con el hombrecillo dentro.

Al final Claudio pudo relajarse.

Del hombrecillo en la lata nadie volvió a saber nunca nada.

 

Para Centuria Noticias: Alfonso Díaz

aldacros@gmail.com

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Nacido en la ciudad de México, Luis Alfonso Díaz de la Cruz fue adoptado por la ciudad de Aguascalientes cuando apenas contaba tres años. Desde entonces se ha dedicado a crecer y a cuestionarlo todo. Se formó como psicólogo y terapeuta bioenergético y psicocorporal y ha ejercido desde el año 2009 en consulta privada, en el sector público y como docente. Es también Médico de la Risa, conferencista, ilustrador y cuentacuentos. Desde su adolescencia, a manera de pasatiempo en un principio y de manera profesional después, ha escrito cuentos cortos, teniendo en la actualidad un aproximado de 160 cuentos de su autoría, siendo alrededor de 10 cuentos infantiles. En Julio de 2018 es seleccionado ganador del 5to Premio Endira Cuento Corto, con su cuento “Resistencia”, homónimo de la antología publicada en noviembre del mismo año con los 20 cuentos finalistas del concurso. Tiene, además, un par de cuentos publicados en Amazon: "Tres meses de bonanza", y un cuento infantil llamado “Algodón de azúcar” bajo el seudónimo de su personaje cuentacuentos: Rivelín con H. Habla catalán, le va al FC Barcelona y se autodenomina fanático de los tacos de suadero.

4 Comentarios

  1. Me gusto mucho pues me pareció divertido hasta el momento que busque el síndrome,creo que esalgo muy común pero que poca gente conoce.

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