Los tamales son uno de los platillos imprescindibles de la cocina mexicana y, me parece, son ideales para desayunar o para cenar, siempre acompañados de algo calientito, como un buen café, chocolate o atolito. Si bien los tamales son apetecibles durante todo el año, creo que podemos disfrutarlos con mayor alegría en épocas frías, es decir, diciembre, enero y, claro está, como los grandes protagonistas del mes de febrero. Y es que no hay nada mejor para combatir el frío que unos tamales calientitos, acompañados de una bebida igualmente calientita.

Para hacer frente al frío que se ha dejado sentir en nuestro bello Aguascalientes, una buena opción son los tamalitos que puedes encontrar en algunas tiendas Oxxo. Sí, estoy seguro de que en estos momentos pensarás que un establecimiento como lo es un Oxxo no está en condiciones de ofrecer buenos tamalitos, como los que hace esa infaltable señora en la esquina de la escuela, la casa u oficina. Contrario a lo que pudieras pensar, algunas tiendas Oxxo han comenzado a vender tamalitos y atole de muy buen gusto y sabor, que sin ningún problema pueden competir con los infalibles tamales hechos por esas manos a las que siempre hemos confiado nuestro buen gusto.

Yo elegí dos clásicos de la gastronomía tamalesca: el de rojo y el de verde, ambos de carne de cerdo. La masa de estos tamales es riquísima, suave y ligeramente esponjosa, pero sobre todo en un agradable equilibrio con el guisado que contiene. Además, es una masa ligera, que nos deja un sabroso resabio en el paladar con cada bocado. A mí siempre me han gustado mucho más las salsas rojas que las salsas verdes, por ello debo decir que me gustó también más el tamal de rojo que el tamal de verde. La salsa roja tiene un sabor picosito delicioso, además la carne de cerdo con la que está preparado es suave y jugosa. Por el contrario, la salsa verde es acidita y no pica en absoluto. Lo mejor de estos tamalitos, insisto, es el excelente equilibrio entre masa, carne y salsa. Cada mordida nos brinda un poco de masa del tamal, una porción de jugosa carne bañada en la precisa cantidad de salsita. Y, claro, para bajar este manjar típico de la gastronomía mexicana, nada como un buen café calientito.

Si estás en la calle y el apetito te atrapa en medio de una fría mañana de diciembre o de enero, no puedes dejar de pasar a algún Oxxo y comerte unos tamalitos. Yo pasé a la sucursal que está muy cerca de Palacio Municipal. Dales una oportunidad, verás que te llevarás una grata sorpresa.

 

Para Centuria Noticias: Aldo García

a.garcia@centuria.mx

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here