El lunes 2 de julio México amaneció más unido que nunca. En estas elecciones no solamente se votó al presidente con el porcentaje más amplio de la historia del México democrático, sino que el 84% de los mexicanos decidió no otorgarle un voto al PRI. Sin embargo, todavía falta mucho que hacer. El sistema democrático mexicano es uno de los más caros del mundo y se mueve a fuerza de clientelismo, de la compra de votos. No es de extrañarnos que en un país donde 1 de cada 2 mexicanos viven en algún tipo de pobreza, la venta de votos sea común.

Es decir, aunque el domingo ejercimos el voto como nunca antes en México, en paz y con una contundencia inédita, falta mucho por hacer para consolidar a nuestra democracia. De acuerdo a una investigación publicada en la revista científica Economic Growth en 2014, donde analizaron transiciones democráticas desde 1870 hasta 2000, se encontró que es la educación primaria, y en menor medida los niveles de ingreso per cápita, los más grandes determinantes de la calidad de las instituciones político democráticas.

Nuestro presidente electo prometió grandes cambios, desde la reforma educativa hasta la universidad gratuita para todos. Faltan ver los verdaderos detalles, pero mejorar la educación en el país es un primer paso fundamental para mejorar la democracia en el mismo.

Para Centuria Noticias: Daniel Figueroa

d.figueroa@centuria.mx

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