Hace poco me encontré el siguiente comentario en Facebook: “Entonces Pepe deshocicó contra todo mundo”, donde el usuario empleaba la palabra deshocicar para expresar que una persona sólo decía disparates o hablaba por hablar. El término me llamó la atención, pues, con una rapidez que no siempre notamos, las palabras y expresiones que utilizamos día a día adquieren nuevos significados. Un ejemplo es, precisamente, deshocicar.

La base de este vocablo es el término hocico, al que se le aplica de manera simultánea y solidaria el prefijo des– y el sufijo –ar, para producir el verbo deshocicar. El proceso, a simple vista, parece muy complejo; sin embargo, es un mecanismo con un gran rendimiento, pues este proceso de formación de palabras es el mismo que genera vocablos como desalmar, de alma; descabezar, de cabeza; descremar, de crema; desfigurar, de figura; desilusionar, de ilusión; destronar, de trono, entre otros.

Las palabras que produce este proceso formativo además manifiestan un significado muy constante: ‘quitar X’ o ‘perder X’, donde X es la base del proceso de formación de palabras. Quizás haya algunas palabras que presenten ligeras variaciones, pero el significado, en términos generales, es expresable en estos términos.

De esta manera, desalmar es ‘quitar (el) alma’; desfigurar, ‘perder la figura’; descremar, ‘quitar (la) crema’; desilusionar, ‘perder (la) ilusión’. Por lo tanto, deshocicar es ‘perder el hocico’. La base de este proceso, sobra decirlo, es hocico, una parte del cuerpo que si bien se asocia más a los animales, también puede emplearse para referirse a las personas. El hocico participa en los procesos alimenticios y en los actos de habla, de comunicación.

El significado de ‘perder el hocico’ como mera parte del cuerpo está muy presente en deshocicar, como se aprecia en el ejemplo (1), extraído del Diario de Madrid del lunes 15 de abril de 1816, al que se puede acceder al googlear el término deshocicar:

(1) “Lo mismo sucede en el teatro de la Cruz, en el cual, aunque con tres escalones pueden hacer deshocicar á qualquiera en un aprieto, se conserva la ancha y antigua puerta sin callejonzuelo ni tabiques que acorten el recinto del patio, y priven de algunos cientos de reales á los actores.

En este ejemplo de uso, se hace mención de algunos escalones por los que pueden transitar las personas, pero cuyas características ponen en riesgo la integridad de las mismas, pues al tropezar o resbalar con ellos están en riesgos de golpearse en el hocico y “perderlo”, es decir, herirse de tal modo que el hocico quede con alguna deformación permanente o pasajero. Dicho de otro modo: las personas están en riesgo de deshocicarse.

No obstante, deshocicar ha desarrollado otro significado, como el que se muestra en la respuesta que diera un usuario a un tweet del periodista Nacho Rodríguez (@NachoRgz):

(2) Pues si se deshocica contra los que lo postularon y revela algo realmente importante y sobre todo que se pueda llevar a procesar bien. En lo contrario, puede @JoseAMeadeK  irse x donde llegó. ALV

Y en términos muy semejantes a lo que ocurre en este otro ejemplo de uso, extraído de la página El Caudillo Petrolero:

(3) Ah, lo de Betanzos es broma. Es el peor, de hecho el microbio se deshocico diciendo que le deposito 40 mil pesos por la ficha del hijastro incomodo y ya lo metio en problemas. Esos son nuestros delegados. !!!Viva marina de altura!!!

Tanto en (2) como en (3), deshocicar mantiene el significado de ‘perder el hocico’, pero ya no sólo como una parte del cuerpo cualquiera, sino como la parte del cuerpo por donde emerge el habla, esto es, lo que afirman o niegan las personas. En este sentido, deshocicar significa ‘perder el hocico’ para proferir cualquier disparate, o bien, cualquier idea carente de argumento. En un sentido más llano, deshocicar significa ‘hablar por hablar’, ‘hablar disparates’ o ‘expresar ideas sin argumentos’. Como diríamos en México, deshocicar es ‘hablar a lo güey’.

Lo interesante en este significado de deshocicar es la manera tan compleja en que opera la base hocico, pues al perder el hocico, pareciera, entonces, que no hay freno alguno para que la persona en turno deje de decir sandeces, disparates o tonterías, justo como hacía Pepe, es decir, el personaje al que el usuario de Facebook se refería.

De este modo, los hablantes, al identificar las características que poseen las palabras, extienden también la esfera de significación de las mismas. En un primer momento, deshocicar se utilizó (y aún se utiliza) como un verbo de privación física de una parte del cuerpo, ‘perder el hocico’; sin embargo, cuando los hablantes identifican que el hocico es una parte del cuerpo que interviene en el habla, entonces pasa a representar también la comunicación; de este modo, deshocicar especializa su significado a ‘perder el hocico para hablar cualquier cosa’. Lo interesante, una vez más, es la manera en que los hablantes pasan de lo concreto a lo abstracto. Primeramente, visualizan una parte del cuerpo como eso: una parte del cuerpo, pero luego conciben el término hocico a partir de la función que desempeña, esto es, como una parte que interviene en la emisión de palabras, en la comunicación, que ya no necesariamente es tan concreta, pues la comunicación, las palabras, si bien alegran con su cordialidad o hieren profundamente, no son del todo concretas, en tanto que no las podemos tocar, no las podemos asir, como sí podemos tocar nuestras manos, nuestra nariz o, valga el ejemplo, nuestro hocico.

Sin advertirlo, los hablantes disponemos con gran fineza de nuestras capacidades para extender el significado de las palabras que utilizamos todos los días. Incluso, para decir ‘hablar a lo güey” de una manera más simpática y, por qué no, ingeniosa.

 

Para Centuria Noticias: Aldo García

a.garcia@centuria.mx

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